
Actualizado el 12 de agosto de 2026 por el equipo de broker-cfd.eu
Elegir entre un acceso directo al mercado y un servicio de cotización puede ser un verdadero dilema para los traders de CFD.
Intervienen muchos factores al escoger un broker, pero la pregunta más fundamental sigue siendo quizá la del modelo de ejecución: ¿optar por un acceso directo al mercado (DMA) o por un producto basado en las cotizaciones de un creador de mercado?
Esta decisión tiene consecuencias concretas sobre la viabilidad de tus estrategias, la transparencia de los precios y el coste real de tus operaciones.
La elección del modo de ejecución es una de las decisiones más importantes al seleccionar un broker de CFD. Coexisten dos grandes modelos:
En la práctica, la mayoría de los brokers modernos funcionan en modo híbrido: DMA/STP en las acciones y creador de mercado en los índices y el forex.
Un broker que ofrece una ejecución DMA (Direct Market Access, acceso directo al mercado) da acceso a la liquidez y a los precios reales del mercado. Cuando un trader coloca una orden, esta se replica en el producto subyacente antes de ser entregada al inversor en forma de CFD. En concreto, en cuanto un cliente cursa una orden sobre un CFD de acciones, el broker crea simultáneamente la operación equivalente en el mercado al contado para cubrir su riesgo.
Todas las operaciones de CFD de los clientes se reflejan así en el libro de órdenes central, en términos de precio y volumen. Los traders ven realmente sus órdenes limitadas aparecer en el nivel 2 en tiempo real. Pueden por tanto negociar directamente con los demás participantes del mercado y evitar pagar el diferencial que impone un creador de mercado.
El trading DMA ofrece mayor flexibilidad y mejores precios de entrada, especialmente útiles al operar con apalancamiento. Es un método rápido, eficaz y transparente, que da al inversor un control real sobre su ejecución. En la terminología moderna, un broker DMA se enmarca en el modelo llamado A-Book: no actúa como contrapartida y, por tanto, no tiene interés en que el cliente pierda.
Los creadores de mercado (market makers) son brokers de CFD que cotizan ellos mismos los precios, con un diferencial (spread) entre el precio comprador y el vendedor. A diferencia de los brokers DMA, no cubren automáticamente cada posición de sus clientes en el mercado. Utilizan otros métodos para gestionar su exposición: compensación de órdenes entre clientes, compra de opciones, de contratos de futuros o de acciones en el mercado abierto.
Un creador de mercado no está obligado a seguir en todo momento el mercado subyacente. La mayor parte del tiempo reproduce fielmente su profundidad, pero a veces puede añadir liquidez adicional y cotizar un volumen que no existe a un determinado nivel de precio. Teóricamente, sus cotizaciones pueden diferir ligeramente del subyacente. Este modelo corresponde al B-Book: el broker internaliza las órdenes y se convierte en la contrapartida del cliente, lo que genera un posible conflicto de interés que la regulación acota estrictamente.
La siguiente tabla resume las diferencias esenciales entre los dos modelos de ejecución de CFD.
| Criterio | Broker DMA | Market Maker |
|---|---|---|
| Modelo | A-Book (agencia / STP-ECN) | B-Book (creador de mercado) |
| Contrapartida | El mercado real | El propio broker |
| Precio | Precio real del libro de órdenes | Precio cotizado por el broker |
| Remuneración | Comisión sobre el volumen | Spread (a menudo fijo) |
| Mercados | Sobre todo acciones | Índices, forex, materias primas, acciones |
| Transparencia (nivel 2) | Sí, libro de órdenes visible | No |
| Recotizaciones | Ninguna | Posibles |
| Perfil de trader | Scalpers, day traders activos | Traders de posición, índices y forex |
La distinción histórica DMA / creador de mercado coincide hoy con el vocabulario del sector: A-Book y B-Book.
En la práctica, las grandes casas de intermediación rara vez funcionan en A-Book puro o B-Book puro. Adoptan un modelo híbrido: los flujos considerados fiables (clientes habituales, grandes volúmenes) se cubren en A-Book, mientras que el resto se internaliza en B-Book según reglas de segmentación documentadas. Para identificar el modelo de un broker, lo mejor es leer su política de ejecución de órdenes, obligatoria en la Unión Europea, que indica si la empresa «negocia por cuenta propia» (B-Book) o en «modelo de agencia / matched principal» (A-Book).
El DMA o nivel 2 permite a los participantes negociar directamente entre sí en el libro de órdenes central de precios limitados. Cada inversor puede introducir su orden al precio y a la cantidad que desee. El sistema empareja después automáticamente a compradores y vendedores según una prioridad precio / tiempo. Este mecanismo afecta a los valores más líquidos negociados electrónicamente en las grandes plazas (Bolsa de Madrid y BME, Euronext, London Stock Exchange, Xetra, etc.).
Una pantalla de nivel 2 muestra todas las órdenes de compra en espera a la izquierda y todas las órdenes de venta a la derecha, con su precio y su cantidad, además del historial de las últimas operaciones. Hoy es una funcionalidad habitual de las plataformas de CFD orientadas al DMA. La ventaja: ver la profundidad real del mercado, los compradores y vendedores reales, frente al mercado sintético de un creador de mercado.
Esta transparencia también permite ahorrar. Si el spread de una acción es de 100-105, un inversor que compre a través de un simple servicio de cotización lo hará a 104,5; un trader DMA puede potencialmente situarse a la compra sobre la demanda a 100 y mejorar sensiblemente su precio de entrada. En periodos de fuerte volatilidad, los servicios de cotización tienden además a ampliar sus diferenciales o a reducir su tamaño, mientras que el DMA sigue dando acceso a la liquidez disponible en tiempo real.
La estructura de costes distingue claramente ambos modelos. El creador de mercado se remunera con el spread: el diferencial entre el precio comprador y el vendedor constituye su margen, sin comisión aparente. El broker DMA se remunera con una comisión sobre el volumen, históricamente en torno al 0,1 %-0,2 % del valor negociado en acciones, a menudo negociable para los traders activos.
A estos gastos se añaden, para las posiciones mantenidas de un día para otro, los costes de financiación overnight. Se calculan a partir de un tipo de referencia interbancario incrementado o reducido por un margen. Tras el abandono definitivo del LIBOR en 2024, estos costes se basan ahora en los tipos de sustitución como el SOFR (dólar), el SONIA (libra), el €STR (euro) o el SARON (franco suizo). Para comparar honestamente dos brokers, hay que razonar en coste total: spread + comisión + financiación, y no fijarse en uno solo de estos elementos.
Los CFD basados en la cotización de un creador de mercado encajan perfectamente con las estrategias habituales: posiciones intradía o de unos días que consisten simplemente en comprar y vender al precio de mercado. No hace falta nada más complejo que un CFD cotizado.
El scalping, en cambio, se expresa plenamente en DMA. Esta estrategia consiste en operar dentro del diferencial comprador-vendedor para capturar el spread. Al unirse al libro de órdenes, el trader DMA se convierte en cierto modo en su propio creador de mercado: con una cotización de 128,5-131,5, puede introducir una orden de compra a 128,5 que se coloca en la columna de la izquierda, o una orden de venta a 131,5 en la columna de la derecha. No hay garantía de que estas órdenes se ejecuten —en un valor que sube rápido, una orden de compra demasiado baja puede quedar ignorada— pero ofrecen una posibilidad real de mejora del precio.
Una alternativa consiste en situarse en la mejor demanda: sobre un valor cotizado a 128,5-131,5, quien busque una exposición larga sin pagar la totalidad de la oferta puede introducir una orden de compra a 129 para convertirse en el mejor postor del mercado. La contrapartida de esta búsqueda de un mejor precio es el riesgo de no ser ejecutado, o de serlo solo parcialmente. El DMA también permite participar en las subastas de apertura y de cierre de las Bolsas, momentos en los que un valor suele marcar su máximo o su mínimo de la sesión.
Desde MiFID II, todo broker europeo está sujeto a la obligación de mejor ejecución (best execution): debe adoptar «todas las medidas suficientes» para obtener el mejor resultado posible para su cliente. Esta obligación no se limita al mejor spread: tiene en cuenta cinco factores, el precio, los costes, la rapidez, la probabilidad de ejecución y liquidación, y el tamaño o la naturaleza de la orden.
Punto esencial: esta obligación se aplica a todos los instrumentos financieros, incluidos los CFD y derivados negociados en mercado extrabursátil (OTC). Un creador de mercado debe por tanto recabar datos de mercado pertinentes para verificar que el precio OTC ofrecido a su cliente es justo. En España, la supervisión corresponde a la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), que en 2023 restringió la publicidad de los CFD dirigida a inversores minoristas. La regulación de ESMA impone además, para los clientes minoristas, límites de apalancamiento permanentes (30:1 en los principales pares de divisas, hasta 2:1 en las criptomonedas), protección de saldo negativo y una advertencia estandarizada sobre los riesgos.
La competencia entre brokers ha mejorado notablemente la calidad de ejecución en los últimos años. Las recotizaciones abusivas y los bloqueos de precios, antaño reprochados a algunos creadores de mercado, se han vuelto raros entre los operadores regulados. Hoy en día, una amplia mayoría de las sociedades de intermediación de CFD ofrecen, al menos en las acciones, un acceso directo al mercado.
No existe un modelo universalmente superior: la elección correcta depende de tu estilo, de tus mercados y de tu sensibilidad a los costes. Aquí tienes un método sencillo para decidir.
Cada modelo tiene sus fortalezas y sus límites. Es perfectamente posible tener éxito con uno o con otro: la mayoría de los traders pierden no por el tipo de broker, sino por falta de reglas precisas y de disciplina.
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